El día en que el ‘Aleti’ se sacudió su maldición

Los últimos tiempos dorados del ‘Aleti’ (como llaman los hinchas al Atlético de Madrid) habían pasado hace mucho. Los noventa parecían quedarse con los mejores recuerdos: el título de liga del 96 y la Copa del Rey que ese mismo año obtuvo el equipo colchonero.

Pero la segunda década de un nuevo milenio volvió a traer alegrías al Vicente Calderón. Primero fue la Europa League, conseguida en 2010 y 2012. Luego la Copa del Rey (2013) y finalmente la Liga española (2014). Y aunque la Champions estuvo a punto de llegar, se esfumó en el último minuto de lo que parecía un título seguro.

A los rojiblancos, sin embargo, les faltaba arrancar una espina. Un viejo dolor que impedía disfrutar el júbilo por completo. Era esa mala racha que durante quince años les impedía vencer a su eterno rival, el Real Madrid, en su propio campo y que cada derby los obligaba a aguantar burlas como esta. Pero esta vez era diferente…

Camino al fin de una maldición

Por el Paseo de las Acacias, la calle que conduce del metro al estadio, se agolparon bien temprano cientos de hinchas. Dos horas antes, la zona era un lienzo rojiblanco. No querían entrar pronto al campo, sino reunirse para respirar ese espíritu triunfalista que llevaba el día.  1-1 había sido el resultado de ida en el Santiago Bernabeu. Un buen marcador para asestar el golpe final en el Calderón.

Antes había que consumir… Ir preparado para lo que prometía ser un gran partido. Cerveza de un euro enfriada en nevera portátil, patatas fritas del chiringuito ambulante para darle sabor a la espera y la bufanda de diez euros que llevaba marcada la fecha del partido. Ese día histórico en que el ‘Aleti’ se sacudió su maldición.

Con el estómago y el cuerpo listo, era hora de precipitarse a las afueras del estadio. La masa cantaba, invocaba el nombre de Luis Aragonés y alzaba bengalas al aire… Aquella no era una cita menor.

Bienvenido al infierno, madridista

Después de quince años sin ganar, no era este el partido para ser blandos. La hinchada le hizo sentir pronto a los ‘Vikingos’ que este no era su terreno. “¡Por culpa de Casillas perdimos el mundial!”, gritaban todos en coro mientras el portero calentaba… La presión surtió efecto, 1-0 al primer minuto de juego.

El Aleti se respeta

Con una sonrisa soberbia, la chica madridista exhibia una pancarta: “A por 6 títulos”, rezaban sus letras, dando por sentado que esta noche su equipo ganaría el primero. Pero ignoraba que el Calderón no es como cualquier estadio europeo, que se detiene a mirar con respeto las expresiones rivales. Todos la señalaron, era el entretiempo y no había nada mejor que mirar.

Sin embargo, pasados quince minutos salieron nuevamente los equipos y todos giraron sus ojos nuevamente al campo… Ella también lo hizo. Un error que le costó la pancarta y el orgullo. La otra chica debió pensar: “Ni pancartas ni ostias… El Aleti se respeta”.

El fin de la maldición

Nadie lo decía, pero era un alivio para todos: Cristiano Ronaldo no fue titular. Por eso, cuando saltó a la cancha en el segundo tiempo el estadio se exaltó de repente. El nerviosismo se traducía en pitidos y gritos… Toda la presión necesaria para que el equipo se sintiera respaldado y CR7 acorralado.

El crack madridista no pudo hacer daño y mostró en muchos momentos su impotencia. Ni cuatro minutos de reposición le ayudaron a inquietar la portería. No era su noche, ni la de su equipo… Era la noche mágica en que el Aleti estaba destinado a romper una mala racha que ahora es historia.

 

@rincondesantos

 

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